Cada semana hablamos con empresas de Almendralejo y comarca que tienen una web que «no sirve para nada»: nadie la encuentra, carga lenta, no se ve bien en el móvil y lleva tres años sin tocarse. Casi siempre el problema no es el diseño, sino que se hizo sin decidir antes para qué era. Esta guía recoge lo que conviene tener claro antes de encargar una web profesional, y lo que cuesta.
1. ¿Para qué sirve tu web exactamente?
Una web puede tener un único objetivo principal: que te llamen, que pidan presupuesto, que reserven, que compren, o simplemente que quien ya te conoce confirme que eres una empresa seria. Cada objetivo pide una web distinta. Una clínica necesita que el teléfono y las citas estén a un clic; un taller, un formulario de presupuesto y fotos reales; una tienda, catálogo y pago. Define el objetivo en una frase antes de hablar de colores.
2. El diseño bonito no vale nada si no carga rápido
Más de la mitad de las visitas a una web de empresa local llegan desde el móvil, muchas con cobertura regular. Si la página tarda más de tres segundos, la mayoría se va. Y Google lo sabe: la velocidad es un factor de posicionamiento. Las causas habituales de una web lenta son imágenes sin optimizar, plantillas sobrecargadas de efectos y un hosting barato y saturado. Pide que te enseñen la puntuación de PageSpeed antes y después.
3. Sin SEO local, tu web no existe para Google
Para una empresa de Almendralejo, posicionar «fontanero» a nivel nacional es imposible e inútil; posicionar «fontanero en Almendralejo» es alcanzable y es lo que trae clientes. Eso exige:
- Textos propios que mencionen tu ciudad y tu zona de forma natural (no una plantilla con el nombre cambiado).
- Una página por servicio, no todo amontonado en la portada.
- Datos estructurados (schema) con tu negocio, dirección y horario.
- Un perfil de Google Business Profile completo y enlazado con la web. Es gratis y, para búsquedas locales, pesa tanto como la propia web.
- Títulos y descripciones cuidados en cada página.
4. Responsive no es opcional
«Se adapta al móvil» no es una característica, es el mínimo. Pero adaptarse no es suficiente: hay que diseñar pensando en el móvil primero. Botón de llamar visible, formulario corto, textos legibles sin hacer zoom, menú que se entienda. Revisa la web en tu propio móvil antes de darla por buena, no solo en la pantalla del diseñador.
5. Dominio y correo: que sean tuyos
Un error que vemos demasiado: la web y el dominio están a nombre de la agencia o del sobrino que la hizo, y cuando la relación termina, la empresa no puede ni renovar el dominio. El dominio tiene que estar registrado a nombre de la empresa, con acceso propio. Y aprovecha para dejar el correo con dominio propio configurado desde el principio.
6. El mantenimiento existe (y se nota cuando no se hace)
Una web es software: hay que actualizarla, hacer copias, renovar el certificado SSL, revisar que el formulario sigue enviando correos (es sorprendente cuántos llevan meses sin funcionar sin que nadie se entere). Si está hecha con WordPress, además, hay que actualizar plugins y plantilla por seguridad. Pregunta antes quién se va a encargar de eso y cuánto cuesta.
7. Textos y fotos reales
Las fotos de stock de gente sonriendo con casco se detectan a la legua y restan credibilidad. Dos horas de fotos reales de tu local, tu equipo y tu trabajo valen más que cualquier plantilla. Lo mismo con los textos: que expliquen lo que haces, para quién y en qué zona, con tus palabras.
8. Legal: lo que una web de empresa debe tener
Aviso legal, política de privacidad, política de cookies con banner que permita rechazar, y, si vendes, condiciones de contratación. Son obligatorios y las sanciones existen. Debe venir incluido en el proyecto, no como extra.
¿Cuánto cuesta una web profesional en Almendralejo?
Depende de lo que necesite hacer, no del número de páginas. Orientativamente:
- Web corporativa (presentación, servicios, contacto, legal, SEO local básico): el proyecto más habitual para pymes y autónomos. Es un trabajo de dos a cuatro semanas.
- Web con funcionalidades (reservas, área de clientes, catálogo con filtros, integración con tu programa de gestión): se presupuesta según lo que haya que programar. Para esto solemos recurrir a desarrollo a medida.
- Tienda online: catálogo, pagos, envíos, facturación. Aquí lo que marca el precio es la logística detrás, no la web.
Además del proyecto, cuenta con el coste anual de dominio y hosting (nuestro hosting parte de 8 €/mes con dominio, SSL y copias incluidos) y, si lo quieres, un mantenimiento mensual.
WordPress, a medida o constructores: qué elegir
WordPress es la opción más extendida: hay plantillas y plugins para casi todo, y cualquier profesional puede mantenerlo. A cambio exige actualizaciones constantes y es el objetivo favorito de los ataques automatizados. Los constructores (Wix, Squarespace) son fáciles de empezar, pero limitan el SEO y la personalización, y la web no es exportable: si te vas, empiezas de cero. Una web a medida (como esta misma) carga más rápido, no tiene plugins que actualizar y hace exactamente lo que necesitas; tiene sentido cuando la web es una herramienta de negocio y no solo una tarjeta de visita. En COSMIN te recomendamos la opción que encaja con tu caso, no la que más nos conviene.
Cómo trabajamos una web en COSMIN
- Reunión inicial (presencial en Almendralejo o por videollamada): objetivo, público, competencia, qué tienes ya.
- Propuesta cerrada con precio, plazos y lo que incluye, sin sorpresas.
- Diseño y desarrollo con revisiones contigo; tú ves la web real, no un dibujo.
- Publicación con dominio y correo a tu nombre, SSL, copias y SEO local configurado.
- Después: te explicamos cómo editar lo básico y, si quieres, nos ocupamos del mantenimiento.
Hemos desarrollado desde webs corporativas hasta productos propios como un webmail o una app de finanzas, así que si tu web necesita algo más que páginas, también podemos hacerlo. Cuéntanos tu idea y te decimos qué necesita de verdad.