Es la pregunta que casi nadie encuentra respondida con números: ¿cuánto cuesta tener la informática de una pyme bien mantenida? La mayoría de empresas del sector no publican precios, y eso hace imposible comparar. Aquí van los nuestros, qué incluye cada opción, una forma sencilla de calcular cuál te compensa y, lo más importante, lo que cuesta no tener ninguna de las dos.
Las dos formas de pagar el mantenimiento
1. Por horas (correctivo)
Llamas cuando algo falla y pagas el tiempo empleado. En COSMIN: 45 €/hora en remoto y 55 €/hora presencial (IVA no incluido). Es la opción adecuada para empresas muy pequeñas, con poca dependencia de la informática y sin servidor.
Ventajas: solo pagas lo que usas. Inconvenientes: nadie vigila nada entre llamada y llamada, cada incidencia la atiende alguien que tiene que volver a entender tu instalación, y los meses malos son muy malos.
2. Plan mensual (preventivo)
Una cuota fija que incluye soporte y mantenimiento. En COSMIN: 550 €/mes (IVA no incluido), sin permanencia, con:
- Soporte remoto ilimitado para todos los equipos y usuarios.
- Visitas presenciales cuando hacen falta.
- Monitorización continua de equipos, servidor, copias y antivirus.
- Actualizaciones planificadas fuera del horario de trabajo.
- Copias de seguridad verificadas cada mes, con pruebas de restauración.
- Inventario, documentación y un informe mensual en lenguaje claro.
Es la opción para empresas con un servidor, un programa de gestión del que dependen las ventas o más de tres o cuatro puestos.
Una fórmula sencilla para saber cuál te compensa
Suma lo que gastaste en informática el último año (facturas de técnico, urgencias, desplazamientos) y añade las horas que la plantilla estuvo parada por fallos informáticos, valoradas a su coste real. Si el resultado supera el coste anual del plan (6.600 € sin IVA), el plan ya te sale más barato antes de contar que además evita la mayoría de esos fallos.
Ejemplo real y frecuente: oficina de 6 personas, con servidor y programa de gestión.
- Técnico por horas durante el año: unas 60 horas entre incidencias y urgencias.
- Dos paradas serias (un disco del servidor y un ransomware menor): 6 personas × 1,5 días.
- Horas de la propia plantilla «arreglando cosas» y rehaciendo trabajo tras la parada.
Sumado todo, el coste real supera al del plan, y la empresa ha pasado dos sustos que con monitorización y copias verificadas no habría pasado.
Qué cuesta un fallo sin mantenimiento (los números que no aparecen en ninguna factura)
- Un servidor caído un día: la jornada de todos los que trabajan con él. En una empresa de 8 personas, 64 horas.
- Un ransomware: entre una semana y un mes de recuperación si no hay copia buena; posible pérdida definitiva de datos; obligaciones legales de notificación si hay datos personales afectados.
- Un disco que muere sin copia: recuperación de datos en laboratorio especializado, con coste de cientos a miles de euros y sin garantía.
- El correo caído dos días por un dominio que nadie renovó: clientes que no reciben respuesta y presupuestos que se pierden.
Cualquiera de estas situaciones cuesta más que un año de plan. Y todas son evitables con lo que incluye.
Qué suele estar fuera del plan (y es normal que lo esté)
- Hardware y licencias: equipos, discos, memoria, licencias de Windows u Office, suscripciones a la nube. Se presupuestan aparte, sin margen escondido.
- Proyectos: una web nueva, un desarrollo a medida, un cableado completo, una migración de servidor. Se presupuestan como proyecto, con precio cerrado.
- Consumibles: tóner, cables, etc.
Cómo comparar presupuestos de mantenimiento
- ¿Qué incluye exactamente? «Mantenimiento» puede ser desde una visita trimestral hasta monitorización 24/7. Pide la lista.
- ¿El soporte remoto es ilimitado? Algunos planes incluyen un número de horas y el resto se factura.
- ¿Se verifican las copias? No «se hacen», se verifican: con prueba de restauración.
- ¿Hay permanencia? Un buen servicio no la necesita.
- ¿Quién te atiende? Un técnico de referencia o un call center.
- ¿Está publicado el precio? Si hay que «pedir presupuesto» para saber lo que cuesta una hora, desconfía.
Precios para particulares
Para un particular no tiene sentido un plan mensual. Con el soporte a particulares, la mayoría de problemas (equipo lento, virus, correo, impresora, configuración de un equipo nuevo) se resuelven en remoto en menos de una hora, a 45 €/h. Si hace falta tocar hardware, te decimos antes si compensa reparar o cambiar.
Preguntas frecuentes
¿El plan mensual tiene permanencia?
No. Se puede dejar cualquier mes. Lo único que pedimos es un mes inicial para hacer el inventario, montar la monitorización y revisar las copias; a partir de ahí, mes a mes.
¿Qué pasa si un mes no tengo ninguna incidencia?
Que el plan ha hecho su trabajo. La monitorización, las actualizaciones y la verificación de copias se hacen igual, y recibes el informe. Es como el seguro: el mejor mes es el que no se nota.
¿Puedo empezar por horas y pasar al plan más adelante?
Sí, es lo más habitual. Muchas empresas empiezan con una incidencia, piden una revisión y, al ver el estado real de la instalación, deciden el plan.
¿Las horas en remoto se cobran enteras?
No: se facturan por fracciones. Una incidencia de 15 minutos no cuesta una hora.
Por qué publicamos los precios
Porque es lo que querríamos encontrar nosotros al buscar un proveedor. Un precio público obliga a que el servicio valga lo que cuesta, evita el «depende» que esconde márgenes y permite comparar. Los nuestros son los mismos para todos los clientes y en toda Extremadura, y cambian solo cuando se publica el cambio en la web.
En resumen
- Empresa sin servidor, 1–3 equipos, poca dependencia: por horas + una revisión trimestral.
- Empresa con servidor, programa de gestión o más de 3–4 puestos: plan mensual; sale más barato antes de contar los sustos evitados.
- En cualquier caso: copias verificadas y sin escritorios remotos abiertos a internet. Es lo mínimo.
Los precios completos están en nuestra página de precios. Si quieres saber qué te costaría en tu caso, cuéntanos cuántos equipos tienes y qué programas usáis: te respondemos con una cifra, no con un «depende».